En el artículo anterior vimos cómo las fuerzas planetarias actúan en el organismo humano y dejan su huella en la musculatura. Aquí vamos un paso más allá: exploramos cada una de las siete cualidades planetarias del masaje Pressel con detalle — qué aporta cada planeta, en qué zonas del cuerpo actúa y qué gestos del masaje lo expresan.
Las cualidades planetarias del masaje Pressel se organizan en dos familias según la posición de cada planeta respecto al Sol. Esta distinción no es solo astronómica: tiene una correspondencia directa con la práctica del masaje. Los planetas suprasolares — Saturno, Júpiter y Marte — trabajan predominantemente en el masaje de piernas. Los infrasolares — Venus, Mercurio y la Luna — trabajan predominantemente en el masaje de espalda. El Sol, por su parte, ocupa el centro y está presente en ambos. Las siete cualidades pertenecen al método; cómo se expresan en el tejido y en cada gesto es, sobre todo, lo que voy explorando e intentando reconocer con las manos.
Las cualidades planetarias suprasolares en el masaje Pressel
Los planetas suprasolares son los que en el sistema ptolemaico se sitúan más allá del Sol. Sus cualidades son más densas, más estructuradas, más direccionales. En el masaje de piernas, sus gestos se caracterizan por la determinación, la simetría y la lentitud consciente.
Saturno — la forma y el límite
Saturno es el planeta de la condensación y la forma. Su cualidad es la de dar límite, estructura y profundidad — lo que mantiene al ser humano dentro de su propia forma. En el tejido muscular, Saturno se reconoce en la densidad, en los bordes bien definidos, en el músculo que tiene presencia y peso.
Cuando Saturno está en exceso, el tejido se vuelve duro y cristalizado, difícil de ceder. Cuando está en deficiencia, los bordes musculares son poco definidos y el tejido parece escaparse entre los dedos. En el masaje, los gestos saturnianos trabajan con precisión y profundidad: el tendón de Aquiles, la espinilla, la nuca, el trapecio, el rombo, el abanico y el árbol — este último recorre la columna desde el centro hacia los laterales con los siete planetas en mente.
Júpiter — la amplitud y la sabiduría
Júpiter es el planeta de la expansión generosa y la organización. Su cualidad es la de recorrer grandes superficies con calidez, dando al cuerpo la sensación de ser sostenido en su totalidad. En el tejido, Júpiter se reconoce en la amplitud elástica, en el músculo que tiene volumen y responde con generosidad al contacto.
Cuando Júpiter está en exceso, hay abundancia sin forma — volumen que se desborda sin organización. Cuando está en deficiencia, el tejido parece contraído y sin espacio interior. En el masaje, los gestos jupiterianos son amplios y bien equilibrados: el arpa, las lemniscatas de glúteo, la lemniscata de rodilla y la cruz.
Marte — el impulso y la acción
Marte es el planeta del impulso y la formación de sustancia. Su cualidad es la de despertar, activar y dirigir — el fuego que convierte la intención en movimiento. En el tejido, Marte se reconoce en el tono muscular, en la respuesta activa al estímulo, en el calor que irradia desde adentro.
Cuando Marte está en exceso, el tejido está hipertónico y en tensión permanente. Cuando está en deficiencia, el tejido es frío, sin tono y sin iniciativa. En el masaje, los gestos marcianos son vigorosos y direccionales: el camino de Marte, la espinilla, la fuente, el agarre final de la pantorrilla y la pista de fuego.
El Sol — el centro que integra
El Sol ocupa una posición única entre los planetas: no pertenece exclusivamente ni a los suprasolares ni a los infrasolares. Es el principio integrador que atraviesa todo el masaje. Su cualidad es la de irradiar desde el centro hacia la periferia — y devolver a la persona la sensación de su propio eje.
En el tejido, el Sol se reconoce cuando el organismo empieza a autorregularse: cuando el calor se distribuye de forma equilibrada y la tensión y la flacidez encuentran su punto medio. Con el ritmo alterno de los dos masajes se deja intervenir la acción del ritmo solar — el que favorece la integración y asimilación de lo que se ha movilizado.
Las cualidades planetarias infrasolares en el masaje Pressel
Los planetas infrasolares son los que en el sistema ptolemaico se sitúan entre la Tierra y el Sol. Sus cualidades son más fluidas, más receptivas, más relacionales. En el masaje de espalda, sus gestos se caracterizan por la fluidez, la repetición y el dinamismo suave.
Venus — la suavidad y la nutrición
Venus es el planeta de la receptividad y la nutrición. Su cualidad es la de crear espacio para que el otro pueda expresarse — asimilar, recibir, nutrir y conservar. En el tejido, Venus se reconoce en la suavidad cálida, en el músculo que acoge el contacto sin resistencia y lo integra con calma.
Cuando Venus está en exceso, el tejido es muy blando y cálido pero sin estructura. Cuando está en deficiencia, el tejido está seco, frío y rechaza el contacto. En el masaje, los gestos venusinos son suaves, nutritivos y envolventes: las lemniscatas de espalda, las primeras espirales, la bailarina, recoger el sacro, la ola, el patinador, la lemniscata de rodilla, la limpieza de hombros, la nuca y las fricciones de órganos.
Mercurio — la conexión y el movimiento
Mercurio es el planeta de la transmisión y la conexión. Su cualidad es la de conectar zonas que parecen desconectadas, llevar el flujo de una región a otra con ligereza y sorpresa. En el tejido, Mercurio se reconoce en la movilidad entre zonas, en la escápula libre, en el flujo que circula sin bloqueos.
Cuando Mercurio está en exceso, el tejido es nervioso y superficial — transmite rápido pero sin profundidad. Cuando está en deficiencia, hay bloqueos en la transmisión: zonas que no se comunican entre sí. En el masaje, los gestos mercuriales son ligeros y dinámicos: el cepillado, las limpiezas, la segunda pista lateral, la fuente y la pista de fuego.
La Luna — el ritmo y la regeneración
La Luna es el planeta del ritmo y la regeneración. Como el Sol, está presente en todos los movimientos del masaje — sostiene el flujo constante que vuelve y vuelve, regenerando el conjunto. Su cualidad es la de acoger y renovar de forma continua, sin interrupciones.
En el tejido, la Luna se reconoce en la receptividad rítmica, en el músculo que entra en el flujo del masaje y empieza a ceder con naturalidad. Cuando está en exceso, el tejido es pastoso y sin límites — lo absorbe todo sin discriminación. Cuando está en deficiencia, el tejido no entra en ritmo y permanece resistente al flujo.
En el masaje, la cualidad lunar es repetición, pero nunca igual ni monótona: fluida, nutritiva, que recrea cada toque y refleja la cualidad del Sol. Está siempre presente en los tres ritmos de las manijas.
Cómo se aplican las cualidades planetarias en el masaje Pressel
Conocer estas siete cualidades planetarias del masaje Pressel no cambia la estructura del masaje. Lo que cambia es la calidad de la presencia del terapeuta — su intención, su atención y la forma en que habita cada gesto.
Además, esta visión conecta directamente con la estructura bipartita del masaje: en el masaje de piernas están más presentes las cualidades suprasolares — forma, impulso, estructura —, mientras que en el masaje de espalda lo están las infrasolares — ritmo, fluidez, conexión. Y el Sol y la Luna, siempre presentes, integran y regeneran el conjunto sesión a sesión.
El masaje en su conjunto es como una composición musical: sus movimientos integrados reflejan todas las cualidades planetarias, como las notas de una obra. Un mismo gesto puede hacer sonar más de una de ellas a la vez.
Si te interesa experimentar el masaje Pressel en Sitges y Barcelona, puedes escribirme. Para saber más sobre el método en general, puedes visitar también la Asociación Española de Masajistas Pressel.
Este artículo es de carácter informativo. El masaje Pressel es una terapia corporal de bienestar y prevención. No sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico.
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